Biodiversidad Natural y Cultural

El Istmo de Panamá, debido a su privilegiada posición geográfica, siempre ha sido un punto de encuentro natural y cultural. Al unirse sus tierras se completó el puente de tierra que separaban los bloques continentales del norte y del sur de América. La fauna y la flora llegaban hasta ambos extremos del país, y pudieron entonces mezclarse en Panamá. Como producto de ello, se ha creado una biodiversidad impresionante, haciendo de Panamá uno de los países con mayor número de especies endémicas del planeta.

De la misma forma, siguiendo las corrientes marinas, indios prehispánicos de Las Antillas, Mesoamérica y Suramérica llegaban hasta Panamá, como lo han confirmado los estudios antropológicos, arqueológicos y etnológicos recientes. Aquí vivían los Indios Cuevas (ya desaparecidos) y los Guaymíes (actuales Ngöbes Buglés) los Teribes (Nasos), Bokotas y Bri bríes. Luego de los españoles se asientan los indios Darienes, Bugue bugues o Kunas, y los Páparos, Chocoes o Emberás y Waunaans actuales. Como producto del sistema esclavista impuesto por los españoles, con negros traídos del África, y luego con los trabajos del Ferrocarril de Panamá (1850 – 55) los del Canal Francés (décadas de 1880 y 1890) y los del canal por parte de los Norteamericanos ( 1904 a 1914) llegaron oleadas de personas de éste y de los demás continentes, quedándose a vivir en nuestro país.

Todo ello ha ocasionado una mezcla étnica única, al punto que en un país tan pequeño se presente una diversidad étnica no apreciada en otro territorio de sus dimensiones. De allí nuestra cultura y particular idiosincrasia. Por eso en Panamá nadie es extraño; ni siquiera los animales. En efecto, de las cuatro grandes corrientes migratorias de aves marinas de esta parte del mundo, tres convergen en Panamá; aquí llegan a desovar cinco de las principales seis especies de grandes tortugas marinas, y pasan sus vacaciones las ballenas jorobadas y las orcas.

Estas condiciones han impulsado la creación de múltiples áreas silvestres protegidas, que en 25 categorías y cuatro en calidad de Patrimonio de la Humanidad, representan más del 38 % del territorio nacional, protegiendo bosques nubosos, selvas tropicales, arrecifes coralinos, especies endémicas de flora y fauna, restos arqueológicos, muestras de arquitectura civil, castrense y religiosa de la época colonial, ciudades históricas, albinas, sitios de anidamiento de aves marinas, sitios de procreación de especies marinas y ecosistemas de agua dulce, entre otros hábitats de importancia mundial para la conservación. Y lo espectacular que cada espacio protegido está asociado a grupos humanos diversos que mantienen sus costumbres y tradiciones.

Y así como existe toda una gama de oportunidades naturales y culturales, no es extraño encontrarse en nuestras calles con negros, indígenas, europeos, chinos, árabes, indostaníes, judíos, latinoamericanos, y con gente de todo el mundo que encontraron las condiciones ideales para invertir y residir en nuestra patria. Esto es lo que hace a Panamá un país único, cosmopolita, diverso y abierto a la cultura universal.